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"Oye, Joan... tú hablas mucho de San Padre Pío." Yo hablo mucho de todos los Santos... pero sí, San Padre Pío tiene un lugar bien importante en nuestra familia. ¿Porqué? Yo les he contado anteriormente, pero como dicen que una imagen dice más que mil palabras, aquí la imagen que les hará entender. ¡Por primera vez, desde el accidente de mi papá, agarro la valentía de mirar esta foto!

 

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Esa es la foto que me recuerda que estuve a punto de perder a mi papá. En un viaje corto de la casa a la farmacia a buscar sus medicinas, sufrió un mareo y chocó contra un poste. El golpe fue tan fuerte que con el pecho rompió el guía, causándole contusión pulmonar y muchas cosas más de las que no quiero ni hablar. Basta con decir que SOLO 58 PERSONAS en la historia médica de Puerto Rico se han salvado de las lesiones causadas por este tipo de accidente.

Yo estoy aquí llorando a lágrima viva mientras escribo esto, porque repito que ver esta foto es muy fuerte. Saber que por 2 largos meses mi papá estuvo en coma. Los médicos me hablaban de algo que se llamaba "creatinina" que estaba subiendo de manera alarmante en las pruebas que le hacían. Me decían que pronto iba a caer en fallo renal. Me decían que las contusiones no bajaban. Que un pulmón estaba colapsado. Que tenía muchas costillas rotas y una rotura en la espina dorsal. Que se nos iba a morir.

Y yo lloraba por dentro mientras mostraba una senda cara de tranquilidad ante los doctores, porque yo sabía que en mi familia me ven como "la fuerte". Y eso mismo tenía que ser. Porque yo era la que daba la cara por la familia ante los médicos. Yo busqué el escapulario de la Virgen del Carmen, una medalla de San Padre Pío, se las puse al lado de la cama del hospital... y le rezaba a mi papá todas las oraciones que me enseñó de chiquita. “Papi… escucha esto… con Dios me acuesto, con Dios me levanto… con la gracia de Dios, y el Espíritu Santo… Amén.” Y yo seguía: “Papi, yo sé que te acuerdas de ésta: Ángel de mi Guarda, dulce compañía. No me desampares ni de noche ni de día. Si me desamparas… ¡qué será de mí! Ángel de mi Guarda… ruega a Dios por mí.” Muchas veces no me podía aguantar y rompía a llorar. Y lo quería abrazar. Pero los enfermeros no me dejaban abrazarlo por estar en un ambiente controlado. Solo le hacía la señal de la cruz en la frente y le decía: "Vamos, papi... dale duro a la lucha pa' celebrar la Navidad todos juntos en casa... ¡levántate de aquí, contra!" Yo sabía que no me estaba escuchando. Que no iba a recordar nada. Pero yo sí recuerdo muy bien esos meses. Hoy día yo le pregunto y no se acuerda. Pero yo sí.

Todos los días le rezaba a Dios. Y comencé a rezar con dolor. Y comencé a rezar con rabia. Pedía a San Padre Pío intercesión ante Dios casi con la insistencia que tenía Santa Mónica con su hijo, San Agustín. Hasta que un día se me apareció. Y me dijo que no me preocupara. Y me dijo que se iba a encargar, pero que le pidiera intercesión a alguien más. Cuando le pregunté a quién, no me contestó. Simplemente me mostró el brazalete de San Antonio de Padua de Devozioni by Krystalos. ¡Contra, pero qué manera de decir tanto tiene San Padre Pío! Eso me hizo entender 2 cosas: (1) que papi iba a estar a salvo, y (2) que del cielo estaban viendo mi trabajo en Devozioni by Krystalos, y están contentos con él.

En tres días… TRES DÍAS… de la nada todo cambió. Las contusiones bajaron. El pulmón colapsado comenzó a funcionar de nuevo. La dichosa creatinina bajó. Despertó.

En tres días… glorioso ese número “3”. De ahí lo bajaron con una traqueotomía a la unidad de cuidado intermedio, donde podíamos dormir en su cuarto y quedarnos todo el tiempo con él. Como 4 días luego de despertar, él me hace señas de que alguien lo vino a visitar. De las señas logré entender algo: “¿Fue un sacerdote?” Me responde con la cabeza que sí. “¡Qué raro, papi! Nosotros hemos estado todo el tiempo aquí contigo, y solo han venido dos: Padre Luis Norberto y Padre Alberto Ignacio”. Y empiezo a buscar en mi celular todas las fotos de los sacerdotes amigos míos para mostrárselas y que me dijera quién fue. A todas las fotos decía que no. Y yo rompiéndome la cabeza buscando quién pudo haber sido… hasta que algo en mi cabeza me dice: “Enséñale una foto de San Padre Pío.” Y yo digo: “Naaaaaaahhhhh pero obvio que no fue él.” Y el pensamiento insistía: “¡Chica! No seas terca… que le muestres una foto de San Padre Pío.” Y allá voy y busco “San Padre Pío” en Google. Y esta fue la foto que me salió:

 

"La foto del background verde de San Padre Pío", le llamo yo. Fue la 1era que me salió en el celular cuando la busqué en Google.
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Cuando le muestro la foto a papi, la cara que puso. Papi no sabía quién era San Padre Pío. Pero con verle la cara yo sabía. “¡Contra papi… no puede ser!” Y él movía la cabeza diciendo con insistencia que sí. Que había sido él. “Papi… ¿tú estás BIEN seguro?” Y ahí me pidió una libreta. Con la poquita fuerza que tuvo, me escribió algo de lo que pude entender algo de “árboles”, “hojas” y “agua”. Como no entendía nada más, yo le dije: “Bueno, papi... hagamos algo. Cuando te quiten la traqueotomía, hablamos.”

El día llegó. Fue como 2 días después. Ese día trajeron al especialista y a una terapista del habla. Me dijeron que puede que tarde un tiempo en volver a hablar. Pero habló inmediatamente. Me dieron una lista de cuidados para el proceso de curación de la herida de la traqueotomía, porque podía tardar meses en cerrar. Pero la herida se le cerró al día siguiente. Era una manifestación milagrosa tras otra. Y los médicos con la cara de incredulidad de la vida.

Durante esos días, le conté a Padre Luis Norberto lo que había pasado y me dijo: “Cuando vuelva a hablar, dile que te cuente lo que pasó. Y grábalo. Cuando tengas la grabación, me la traes.” Y eso hice. Me senté al lado de su cama, grabadora de celular en mano, y le dije: “Papi, cuéntame ahora lo que viste cuando te visitó Padre Pío.” A todas estas, papi creía que era un amigo mío. Cuando le dije que era un Santo al que le había pedido intercesión por su sanación, y que había muerto en el 1968, papi miró a la ventana y le salieron lágrimas de los ojos. ¿Qué vio papi? Aquí te cuento… con la salvedad de que jamás será lo mismo que escucharlo a él mismo contándolo:

Papi estaba en un campo. Dice que no eran campos de Puerto Rico… que parecían de Estados Unidos o de Europa. Luego confirmé mediante fotos que le traje de mi peregrinación, que el campo era de Pietrelcina, lugar donde nació San Padre Pío. Papi vio unas hileras de árboles, y de 7 de ellos emanaba agua bendita (hay un milagro muy famoso en Pietrelcina relacionado a San Padre Pío, árboles y agua bendita). Dice que sabía que era agua bendita porque el agua se veía muy cristalina y espesa, con mucha luz… y que punto… simplemente él sentía que era agua bendita. Siguió caminando y se encontró con un riachuelo. Y frente a ese riachuelo estaba este hombre… un sacerdote de aspecto mayor y con barba larga. El sacerdote se volteó a mirarlo. Nunca le habló. Pero su mirada fue tan penetrante que él sintió que el poder de esa mirada le corrió por todo el cuerpo y lo trajo de la muerte. Dice que en definitiva es San Padre Pío porque “nunca en la vida había visto un hombre que siquiera se pareciera a él.”

 

"Papi, ¿estos fueron los campos que viste en el sueño?"... "Sí, esos mismos... ¿dónde estás?"... "En Pietrelcina, papi... vine a dar gracias a San Padre Pío."
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Papi no es católico practicante… y aun así San Padre Pío se le apareció para mostrarle que Dios es real. Dicen que cuando San Padre Pío escoge manifestársele a alguien, escoge también a toda su familia. Quizás por eso luego de aparecérseme a mí, decidió ir a darle una visita a mi papá. Y dicen que históricamente San Antonio de Padua ha intercedido ante Dios junto con San Padre Pío. Aquí hay una historia relacionada a eso: https://www.elpandelospobres.com/noticias/san-pio-y-san-antonio-de-padua-juntos. ¿Será por eso que San Padre Pío me pidió que le hablara también a San Antonio de Padua? A la verdad que hay tantas preguntas… pero solo esto les digo: bien lo dijo el mismísimo San Padre Pío… cuando necesites de Dios, necesitas hacer tres cosas: rezar… esperar… y no preocuparte.

 

Papi hoy. Como si nunca hubiera pasado por un estado de coma. Como si nunca hubiera estado al borde de la muerte. Con una 2da oportunidad de vida.

 

 ¡Ah! Y pudimos celebrar la Navidad todos juntos en casa. :-)

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